Periplo
Jueves 22 de marzo:
A eso de las 01:00 ya del jueves, nos pasa a buscar el taxi para llevarnos hasta la estacion de omnibus, al llegar noto que no ha cambiado nada!, esta igual de cuando me fui, incluso los chorizos que esperan que dejes un segundo de mirar la maleta estaban ahi, que recuerdos!
5 minutos antes del horario de salida, llega el omnibus, pedazo de bestia, de dos pisos, nuevecito y precioso, luego de facturar las maletas, nos subimos a él y fuimos directo a la “suite” consistente en dos asientos la mar de anchos, que se hacen cama y resultan de lo mas comodo, lastima que el baño este abajo!
Delante nuestro iba una pareja de lo mas dispar, él era el muñeco de Michelin, pero con olor corporal y a patas, ella tenia una pinta de puton berbenero, mas ordinaria que diente de madera pero con un cuerpazo que hechaba para atras, en fin, hay de todo en este mundo. Yo a lo mio, reclinar el asiento, ponerme los cascos del reproductor MP3 y a dormir que estoy reventado.
Pequeñas siestas entre meada y meada, llegamos a Baires, la vieja me despierta y me da la bronca porque he roncado y no le he dejado dormir (el muerto se rie del degollado!), pero me deja tranquilo el hecho de que el muñeco de Michelin aun dormido, ronca mas que yo, el tipo lo tiene todo!
Una vez en retiro, tengo que esperar a salir a la calle para fumar, la vieja no esta por la labor de ir rapidito asi que me aguanto. Una vez fuera, tomamos un taxi, un Renault 12, el tipo muy atento nos lleva bastante rapido y sin trampas hasta casa de Maru, que no esta tan lejos, una vez con la parrupa, desayunamos todos juntos y luego me di una ducha, ya estoy nuevo, vivan las duchas!
Una vez los tres listos, encaramos a pata hacia la casa de la nona, la abuela esta igualita! y su piso tambien, incluso el bendito horno que se le apaga cada 5 minutos!. Lo que si ha cambiado es la heladera, ya no hay que pegarle la patada abajo para cerrarla.
La nona habia preparado un asadito al horno riquisimo, asi que comemos los cuatro juntos, hacemos una buena sobremesa charlando de bueyes perdidos, de lo raro que hablo, de lo cambiado que estoy y todas esas cosas.
Maru y Maria se van para su casa, han de preparar algunas cosas, asi que yo me quedo con la nona, daremos un paseo por la avenida Santa Fe como cuando yo era niña, pero esta vez yo llevare a mi nona. Que de gente hay en la avenida, quiza sea mi impresion, pero hay mas gente que hace 10 años y/o la acera se ha angostado bastante.
Al regresar a casa, entre la nona y yo preparamos la cena, hoy viene Oscar a cenar, la tia Silvia esta malita asi que no podra venir y mis primas andan liadas por ahi, mas adelante quiza pueda verlas a las tres. Oscar llega justo cuando el hambre comenzaba a hacer mella en mi, cenamos los tres juntos y de sobremesa nos fuimos al cuarto de la nona a ver el segundo tiempo de Boca Juniors contra no se quien. Hace tiempo que ha dejado de gustarme el futbol, quiza sea por ese halo que le rodea y que ha logrado hacer pasar a segundo plano el deporte en si, una pena pero estoy mejor asi.
Ni Oscar ni yo teniamos tabaco, asi que luego de despedirse de la nona, bajamos los dos hasta su coche (si, aun mantiene y en excelente estado su Honda Accord) y nos fuimos a buscar un kiosko H24 donde comprar, luego me acerco hasta la casa de la nona y nos despedimos hasta mañana.
La nona tenia pensado que durmieramos los dos en su cuarto, espacio hay y tiene dos camas fabulosas, pero entre mis ronquidos y la nostalgia que sentia por dormir en el comedor sobre la colchoneta de toda la vida, me decidi por esta ultima opcion. Ademas no tenia sueño, o si, pero el viaje estaba llegando a su fin y tenia mucho que escribir y que pensar.
Cacho out.